miércoles, 5 de marzo de 2008

Exposición de Lucas Cranach, propagandista de Lutero y pintor de sinuosos desnudos femeninos.

Lucas Cranach el Viejo (1472-1553), contemporáneo de Durero, propagandista de Martín Lutero y pintor al mismo tiempo de sinuosos desnudos de heroínas bíblicas o mitológicas, es objeto de una gran exposición que comienza este sábado en la Royal Academy of Arts londinense.
Semanas antes de su inauguración, la exposición armó un cierto revuelo cuando el Metro londinense decidió no admitir como cartel anunciador en sus túneles uno de sus desnudos femeninos más famosos, que muestra a una Venus de felina sonrisa cubierta sólo con una gasa tan transparente como provocativa.
Cranach fue un artista de enorme éxito material. Ocupó durante varios años el cargo de burgomaestre de Wittenberg, ciudad íntimamente vinculada a la reforma del fraile agustino -en su castillo clavó Lutero sus 95 tesis contra el negocio de las indulgencias- y corte de Federico III el Sabio, príncipe elector de Sajonia.
Sus pinturas e imágenes tuvieron una enorme demanda entre los ricos coleccionistas alemanes y su estudio, convertido casi en factoría, produjo numerosas réplicas, entre ellas de sus fascinantes desnudos femeninos.
Destacan éstos por un elegante y entre ingenuo y taimado erotismo que aún hoy, época de saturación sexual, sigue sorprendiendo por la forma, entre disimulada y coqueta con que esas heroínas bíblicas miran muchas veces al espectador.
Pintor enormemente versátil, Cranach pintó en su etapa de Viena, ciudad donde comienza a saberse algo de su vida, excelentes retratos de humanistas y otros personajes relacionados con su nueva universidad.
De esa época son también obras devocionales como "La Crucifixión", en las que destaca su maestría como paisajista, o su espectacular "Martirio de Santa Catalina" (hacia 1505), obra que presagia su actividad en Wittenberg como pintor de cámara de Federico el Sabio.
Gran cultivador del retrato, Lucas Cranach pintó varios de su amigo Martín Lutero, de los que se hicieron también numerosas reproducciones que se difundieron rápidamente por toda Europa, contribuyendo a la difusión de la Reforma protestante.
Sus grabados para la primera edición del Nuevo Testamento, traducida por el propio Lutero en 1522 y considerada una obra fundamental desde el punto de vista no sólo religioso sino del alemán moderno, alcanzaron también enorme popularidad.
Su amistad con aquel monje excomulgado por el Papa León X y su colaboración con el también teólogo reformista Felipe Melanchton no impidió a Cranach, sin embargo, atender los pedidos del rival de ambos, el arzobispo de Maguncia y cardenal Alberto de Hohenzollern.
Cranach retrató al famoso cardenal, aunque no del natural sino copiándolo del famoso grabado de Alberto Durero, y representándolo como San Jerónimo en su estudio, rodeado de animales.
También se deben a sus pinceles piezas de retablo para la catedral de Maguncia y diversas tablas devocionales para su arzobispo así como para otros mecenas católicos.
Cranach, llamado así por la ciudad alemana donde nació (Kronach), supo satisfacer en todo momento los deseos de sus patronos, y así pintó también lo mismo escenas bíblicas o de martirios de santos que espectaculares partidas de caza, a la que tan aficionados eran sus benefactores.
También dibujó con su taller centros de mesa para banquetes, escudos heráldicos y todo tipo de enseñas, e hizo también los grabados del lujoso catálogo de la colección de reliquias del príncipe elector Federico.
Su holgada posición de pintor de cámara de Federico terminó con la derrota que infligió a éste Carlos I de España y V de Alemania en 1547, año en que Cranach se trasladó primero a Augsburgo y luego a Weimar, donde moriría a la edad de 81 años.
La exposición de la Royal Academy, organizada conjuntamente con el museo Städel, de Fráncfort, y que estará abierta hasta el 8 de junio, permite al visitante hacerse una idea muy completa de la extraordinaria maestría y versatilidad de un pintor cuya influencia llega hasta Picasso, Modigliani y, actualmente, el estadounidense John Currin.
Fuente: EFE

martes, 4 de marzo de 2008

Una exposición recrea en Valencia la actividad creativa del visionario Joseph Beuys.

La actividad creativa del visionario artista alemán Josep Beuys, uno de los más influyentes del siglo XX, pero también el más controvertido de la posguerra, se puede recorrer en una exposición en el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) que reúne una serie de piezas seriadas, conocidas como múltiples.
La muestra "Los múltiples", que desde hoy jueves hasta el 25 de mayo permanecerá abierta en este museo, agrupa un total de 115 obras de Beuys en las que se incluyen objetos y materiales de toda índole, como fotografías, grabados y obras impresas en distintos soportes y técnicas.
Al mismo tiempo, el visitante puede contemplar grabaciones sonoras y películas, en las que se puede desvelar sus inquietudes y las bases filosóficas de su pensamiento artístico, social y político.
La exposición, organizada por el Kunstmuseum de Bonn en colaboración con el IVAM, es la más importante de las múltiples que se ha celebrado en España de este artista alemán, según han explicado hoy en rueda de prensa los comisarios Pilar Ribal y Christoph Schreier.
En su intervención Christoph Schreier ha destacado la "compleja y difícil" personalidad de Beuys y su carácter de artista "revolucionario y subversivo", que recreó un arte involucrado con los problemas de la sociedad.
Ha dicho que Beuys fue el creador más representativo de los años cincuenta del arte alemán, el que más radicalizó sus propuestas creativas en diversos ámbitos de la creación plástica.
Por su parte, Pilar Ribal, ha señalado que Beuys asumió su papel de reformador social y su compromiso con lo social, lo que le llevó a militar en partidos políticos, como los verdes y destacar como promotor de la "democracia directa".
La directora del museo, Consuelo Ciscar, ha dicho que Beuys fue uno de los artistas alemanes más reconocidos, pero también uno de los más controvertidos, "que indudablemente ha servido de referente para las generaciones posteriores".
"Su independencia, su investigación interdisciplinar y sus reflexiones le llevaron a terrenos desconocidos que impactaron en la sociedad occidental y sirvieron de revulsivo para que el arte sintiera que podía caminar más allá de lo que las primeras vanguardias habían imaginado", ha señalado Ciscar.
La muestra "Joseph Beuys. Múltiples" abarca cinco ámbitos temáticos distintos, y agrupa distintas piezas seleccionadas entre los cerca de 555 que figuran en el museo Kunstmuseum de Bonn.
En el primer apartado el visitante puede contemplar piezas representativas de su mitología personal, como el traje de fieltro o el trineo que tuvieron una implicación fundamental en su salvamento al ser derribado su avión en la II Guerra Mundial.
El segundo se centra en una idea vital en el proyecto de Beuys como es la transformación de la energía como analogía de la capacidad de cambio y sanación de la sociedad, utilizando para ellos materiales cálidos como la grasa, la miel, la cera, el aceite o los metales.
Las obras que abarcan el tercer ámbito temático documentan acciones que Beuys realizó en el medio natural y que estaban directamente relacionadas con al emergencia de una conciencia ecológica y con su visión espiritual de la naturaleza.
El cuarto apartado se centra en la figura de Beuys como reformador social, siempre opuesto a las fuerzas políticas por medio de actividades intelectuales como escribir, enseñar o disertar.
En el quinto ámbito centrado en sus películas, Beuys actúa como actor o performer, y supone un valioso testimonio de su trabajo, de su vida y su obra.
La exposición se complementará con un ciclo de conferencias en torno a la obra y personalidad del artista alemán, el próximo mes de abril.
Fuente: EFE

Dos obras maestras de Goya, curadas de sus 'heridas de guerra'.

Tres restauradores del Museo del Prado trabajan sin cesar para curar las 'heridas de guerra' de dos de los más célebres cuadros del pintor Francisco de Goya, 'La carga de los mamelucos' del 2 de mayo y 'Los fusilamientos del 3 de mayo', dañados durante la Guerra Civil española.
Se trata de la primera restauración de estas dos obras de Goya que ilustran el levantamiento popular de los madrileños contra las tropas francesas lideradas por Napoléon.
Los dos cuadros habían sido sometidos a reparaciones puntuales en estos años, pero "por primera vez" se les ha practicado un proceso completo de restauración, explicó a la AFP Manuela Mena, responsable de conservación de los cuadros del siglo XVIII de Goya.
Las dos obras estaban hasta ahora expuestas en la pinacoteca madrileña con sus 'heridas de guerra' a la vista.
Estos dos cuadros fueron restaurados con miras a la exposición 'Goya y los años de la guerra' que el Museo del Prado acogerá del 14 de abril al 13 de julio próximos, coincidiendo con las celebraciones por el bicentenario de la Guerra de la Independencia de España (1808-1814).
Cada año, dos millones de visitantes contemplan en el Prado estos dos cuadros célebres, pero pocos conocen la historia agitada de estas dos obras.
Estos cuadros resultaron dañados durante la Guerra Civil. A raíz de los bombardeos de la aviación alemana e italiana -aliada de las tropas franquistas- sobre el Museo del Prado, el gobierno de la Segunda República se vio obligado, en marzo de 1937, a trasladarlos a Valencia para protegerlos.
Durante el trayecto entre la capital y Valencia, una balconada se derrumbó sobre el camión que los transportaba, dañando los cuadros, indicó Mena.
La pintura más afectada fue la del '2 de mayo', que perdió pedazos de cabezas y de la arquitectura, explicó Mena. El cuadro del '3 de mayo', fue "sin duda el mejor colocado en el interior del camión" y "solamente" se fisuró.
"La decisión de la restauración remonta al año 2000 cuando se organizó un simposio internacional con especialistas de Goya", explicó Mena.
"Estabamos divididos entre los que no querían borrar esta huella del pasado y los que querían devolver a los cuadros la esencia que les quiso dar Goya", destacó.
Según Mena, estas cicatrices de guerra "destrozaban" la esencia de los dos cuadros, en particular el '2 de mayo'. "Sin los trozos que faltaban, no se entendía el movimiento hacia la derecha de los personajes que quiso darle Goya", añadió.
Tres restauradores están trabajando desde la primavera pasada para que la versión restaurada de las dos obras maestras esté lista en abril.
Trabajan a partir de fotografías de los cuadros tomadas antes de que fueran dañados, con el apoyo de un equipo técnico que ha hecho las investigaciones necesarias para que se acercaran lo más posible a la obra original de Goya, de cuya muerte, acaecida en Burdeos (suroeste de Francia), se cumplirán casi dos siglos el próximo 15 de abril.
Fuente: AFP

Una muestra recoge la evolución del arte alavés de finales del siglo XX.

La Sala Fundación Caja Vital acoge la muestra "Dispositivos-Disposiciones", que recopila obras de distintas disciplinas artísticas producidas en Álava durante las dos últimas décadas del siglo XX, con el objetivo de provocar un análisis de una época caracterizada por los cambios políticos.
La exposición, que permanecerá abierta hasta el 17 de abril, está enmarcada dentro del proyecto de arte contemporáneo "Co(n)parada", promovido por la entidad.
A través de pinturas, esculturas, fotografías e instalaciones, pretende aproximar al público los antagonismos sociales reflejados en las corrientes artísticas más influyentes en el territorio en los ochenta y los noventa.
El objetivo de la muestra es provocar el debate en torno a la cultura de esa época, en la que el arte no escapó a la influencia de los cambios políticos y socio-económicos.
Así, la exposición recopila obras de Juncal Ballestín, Daniel Castillejo, Iñaki Cerrajería, Jorge Girbau, Fernando Illana o Prudencio Irazábal.
El director del proyecto "Co(n)parada", Fernando Illana, ha explicado en la presentación de la muestra que el punto de partida de las obras son los sucesos del 3 de marzo de 1976, en los que cinco obreros murieron al irrumpir los cuerpos de seguridad en una asamblea de trabajadores.
Según ha indicado, durante las décadas de las que provienen estas obras comenzó "una nueva manera de entender el arte y su relación con la sociedad".
También dentro de marco de "Co(n)parada", se realizarán otras dos actividades paralelas. Por un lado, el 28 de marzo, el artista vitoriano Juan Luis Moraza ofrecerá una conferencia titulada "Descomposición".
Junto con ésta, el zaragozano Fernando Sinaga impartirá un taller dirigido a creadores en activo y a alumnos de Arquitectura, Filosofía, Bellas Artes o Historia del Arte.
Con el título "Neocórtext. La visión alterada", este escultor tratará de transmitir un nuevo concepto de percepción basado en parámetros visuales y en los pensamientos inconscientes e imágenes mentales surgidas de manera involuntaria y que interfieren en la creación artística.
El taller se celebrará entre el 14 y el 18 de abril en la Sala Fundación Caja Vital.
Fuente: EFE

Los trazos vivos y abstractos del "Color Field" se instalan en el Smithsonian.

Los trazos abstractos de las grandes figuras del movimiento estadounidense "Color Field" teñirán desde mañana las paredes del museo Smithsonian, en una muestra de vivos colores que, ajenos a las normas cromáticas, se mezclan entre sí.
A lo largo de 39 gigantescas obras, la exposición instalada en Washington DC recorre el significado e impacto de este movimiento abstracto, que nació en Estados Unidos a principios de los años cincuenta.
Bajo el nombre de "Color as Field: American Painting, 1950-1975", la muestra se podrá ver desde el viernes 29 de febrero al próximo 26 de mayo en el museo Smithsonian de Arte Americano.
Aparecido en los años posteriores al final de la II Guerra Mundial, el movimiento se caracteriza por la creación de una amplia gama cromática en titánicos lienzos crudos mediante cremas, manchas, pulverizaciones, y rebajamiento de las pinturas.
La comisaria de la muestra en Washington D.C., Joanna Marsh, destaca que "esta exposición presenta algunas de las pinturas más exquisitas del 'Color Field', algunas de las cuales pertenecen a colecciones privadas y pocas veces se han exhibido en ocasiones anteriores".
Además, "es una maravillosa oportunidad para ser testigo de la conversación que tuvo lugar en las décadas de los años cincuenta y sesenta entre las celebridades del movimiento, como Frankenthaler, Louis, Noland y Olitski", remarca Marsh.
Estructurada en tres secciones, "Color as Field: American Painting, 1950-1975" repasa los orígenes de este movimiento estadounidense, sus pioneros y los últimos artistas que ampliaron los límites de la pintura.
La exposición arranca de la mano de los expresionistas abstractos Mark Rothko y Barnett Newman, entre otros, conocidos por su predilección por la extensión de los colores puros.
Entre el legado de la primera etapa de la corriente destacan las pinturas al óleo "Number 18" (1951) de Rothko, "Horizon Light" (1949) de Newman o "Yellow Hymn" (1954) de Hans Hofmann.
El siguiente eslabón de la muestra se centra en los primeros artistas asociados propiamente con el movimiento -Frankenthaler, Louis, Noland y Olitski-.
De entre sus obras, la exposición presenta "Flood" (1967) de Frankenthaler, "Loam" (1958) de Louis, "Eathern Bound" (1960) de Noland o "Cleopatra Flesh" (1962) y "Julius and Friends" (1967) de Olitski.
La selección artística concluye con las últimas pinturas datadas entre mediados de 1960 y principios de 1970 de Jack Bush, Gene Davis, Friedel Dzubas, Sam Gilliam, Larry Poons y Frank Stella.
"Red Pink Cross" (1973) de Bush, "Green Web" (1967) de Gilliam, "Yellow and Brown Womb" (1972) de Poons o "Flin Flon IV" (1969) de Stella, representan las últimas tendencias de esta corriente estadounidense.
Tras su inauguración en Denver el paso otoño, "Color as Field: American Painting, 1950-1975" concluirá su recorrido en el Centro de Artes Visuales de Nashville (Tennessee), dónde se podrá visitar entre el próximo 20 de junio y el 21 de septiembre.
Paralelamente a la exposición, la Federación Americana de las Artes -organizadora de la exposición- ha editado un catálogo que recoge en 127 páginas un amplio detalle de esta corriente artística.
Dividido en ocho apartados, la publicación aborda tanto la trayectoria de los artistas más notorios del movimiento como la evolución de las obras dentro de la misma corriente y sus influencias artísticas.
Fuente: EFE

La Biblioteca Nacional expone desde hoy los grabados de Goya sobre la guerra.

La Biblioteca Nacional alberga desde hoy, y hasta el próximo 25 de mayo, la exposición "Miradas sobre la Guerra de la Independencia", una muestra que incluye dibujos y grabados con los que Francisco de Goya expresó los horrores de este conflicto.
"Miradas sobre la guerra" muestra el horror de la violencia y el sufrimiento de la población durante la Guerra de la Independencia, así como las distintas interpretaciones que en su época se hicieron del conflicto.
El catedrático de Historia del Arte de la Universidad Complutense Valeriano Bozal ha sido el encargado de seleccionar los más de 150 dibujos, grabados, estampas, documentos, libelos y mapas que componen esta exposición, para la que ha contado, principalmente, con fondos de la Biblioteca Nacional, aunque también ha habido aportaciones de otros museos como el Prado, el British de Londres, el de Edimburgo o la Biblioteca Nacional francesa.
La exposición dedica su primera sala a los protagonistas de la guerra, con retratos de Fernando VII, Napoleón, José Bonaparte y Godoy, para después abordar los antecedentes de la guerra, con imágenes de la caída de Godoy y la proclamación de Fernando VII, antes de centrarse en los hechos de la contienda.
"Los desastres de la guerra" -la serie de grabados que realizó Goya- ocupan la parte central de la muestra, que no se detiene en 1814, con el final de la guerra, sino que avanza hasta el final del trienio liberal, en 1823, para analizar las consecuencias políticas del conflicto, una sección que recoge diversas páginas de la Constitución de Cádiz de 1812 y dibujos satíricos.
La exposición termina su recorrido con el regreso de Fernando VII y la vuelta al absolutismo, y exhibe el decreto del rey por el que anula la Constitución de Cádiz.
Fuente: EFE

Venden un luminoso retrato infantil pintado por Van Gogh poco antes del suicidio.

Un luminoso retrato infantil pintado por Vincent Van Gogh (1853-1890), y cuyo radiante optimismo contrasta poderosamente con la inminente tragedia de su suicidio, se pondrá a la venta el próximo mes en la feria de arte de Maastricht (Holanda).
La obra, titulada "L' Enfant à l'orange", fue adquirida en 1916 a la familia del matrimonio suizo Arthur y Hedy Hahnloser, fundadores de la colección de arte "Villa Flora", de Winterthur (Suiza), y desde entonces ha pertenecido a la misma familia.
Ahora se ofrece por un precio que supera los 30 millones de dólares, según dijo a EFE una portavoz del marchante británico Dickinson, encargado de su venta.
La rubia criatura de aspecto angélico y radiante sonrisa es Raoul Levert, hijo de un carpintero local, que tenía entonces sólo dos años y al que Van Gogh pintó en el albergue Ravoux, de Auvers-sur-Oise, localidad próxima a la capital francesa.
La identidad del retratado fue confirmada por Adeline Ravoux, hija del dueño del albergue, que aparece junto al pequeño Raoul a la puerta de aquella residencia en una fotografía tomada en 1890.
Se cree que el carpintero, llamado Vincent Levert, hizo algunos de los marcos utilizados por el pintor para sus lienzos e incluso es posible que hiciera el del cuadro que representa a su hijo.
"L' Enfant à l'orange" es uno de varios retratos luminosos de niños que pintó Van Gogh en Auvers en los últimos meses de su vida.
La luminosa energía con que está pintado traduce una alegría de vivir que no parece en absoluto presagiar lo que iba a ocurrir poco después.
Aparentemente feliz de estar de nuevo en el norte de Francia, Van Gogh pintó febrilmente más de ochenta cuadros en poco más de dos meses, es decir a un ritmo superior a los dos cuadros al día.
"Las pinceladas me vienen como en un mecanismo de relojería, así que confiando en ello, me atrevo a pensar que encontraré el equilibrio en el norte", escribió Vincent a su hermano Theo.
Poco antes de iniciar ese último viaje de su vida, Van Gogh había anunciado su intención de volver a pintar campesinos y paisajes.
El artista dejó St. Rémy, donde había estado un año recluido en un hospital para enfermos mentales, y pasó algunos días en París junto a su hermano, su cuñada y el hijo pequeño de ambos.
Éste, llamado Vincent como el pintor, del que era además ahijado, se convirtió inmediatamente en una fuente de alegría e inspiración para el artista, que en Auvers comenzó a pintar retratos de niños de aspecto feliz y mejillas sonrosadas.
En Auvers, Van Gogh iba a estar al cuidado de Paul Gachet, un doctor especializado en homeopatía y coleccionista de arte que le había recomendado a Theo el pintor Camille Pissarro y a quien aquél inmortalizó en un famoso retrato.
Las cartas que escribió Van Gogh desde Auvers reflejan su inmensa alegría de poder disfrutar finalmente de libertad tras su aislamiento en Saint-Remy.
Nada más llegar allí, Van Gogh se puso a trabajar: "Hace un tiempo estupendo. Y me siento tan bien. Me acuesto a las nueve aunque suelo levantarme a las cinco (...) Y espero que dure esta sensación que tengo de dominar mucho más los pinceles que cuando fui a Arles", escribió a Theo.
El 5 de junio de aquel año, Vincent envió a su hermana Wilhelmina una carta en la que habla de su pasión por el "retrato, el retrato moderno":"Me gustaría pintar retratos que después de un siglo fueran como apariciones para la gente que viviera entonces".
Los niños rechonchos y las mujeres de aspecto saludable que pintó Van Gogh en sus últimos meses en Auvers se han interpretado como un intento gráfico de convencer a su hermano y a su cuñada de que debían llevarse al campo al pequeño Vincent en lugar de seguir viviendo todos ellos en el aire contaminado de París.
Tras el suicidio del artista con un arma de fuego, "L'Enfant à L'Orange" junto a otros cuadros suyos hoy famosos como "La Iglesia de Auvers" o "Lirios", además de su paleta y sus pinceles, se colocaron en el cuarto del albergue Ravoux donde se veló su cadáver.
Fuente: EFE