martes, 4 de marzo de 2008

Cien años de la pincelada metafísica de Balthus.

El pintor Balthus habría sido centenario, hoy, 29 de febrero, ese día que aparece y desaparece cada cuatro años del calendario y que, como sugirió su fiel amigo el poeta Rainer Maria Rilke, le incitó a pensar que en el "crac" que se produce entre la noche del 28 de febrero y el 1 de marzo se hallaba su inspiración, su nacimiento.
La pincelada de Balthus estampó finas veladuras de pigmentos a la usanza de Delacroix sobre las telas de los lienzos, tratadas con "gesso" -como los maestros italianos Piero della Francesca y Masaccio de los que bebió, copió e imitó-, para llegar a la belleza, a la esencia del alma, al interior, al silencio de lo que perdura y de lo que es esencia en el ser humano.
Balthus -cuyo nombre era Baltasar Klossowski de Rola (1908-2001)- fue autodidacta, pero, como él indica en sus "Memorias", desde su más tierna infancia nació y creció en una familia linajuda de origen polaco con un ambiente totalmente favorable para desarrollar su talento artístico.
Su padre, Erich Klossowski, era un historiador y crítico de arte, y su madre, Elizabeth Dorotea Spiro, era pintora y tras su separación, en 1919, se hizo amante del poeta alemán Rainer Maria Rilke, quien propuso al joven Balthus, de 12 años, la edición de su libro "Mitsou. Historia de un gato", en la que con unos trazos sencillos de tinta negra se trata el tema de la pérdida de un gato que había encontrado un niño.
Esta primeriza influencia de una novela china le hizo al autor de "Las Elegías de Duino" creer que el pequeño Balthus albergaba una sensibilidad refinada, propia de unos pocos elegidos, y entabló una amistad irrompible con él, manteniendo una correspondencia que está recopilada bajo el título "Cartas a un joven pintor".
Así, el conde Balthus, a pesar del surgimiento de los movimientos de vanguardia, cultivó en pleno siglo XX su estilo, rezó ante sus cuadros, acarició sus telas y trabajó teniendo en cuenta las enseñanzas de los pintores renacentistas.
"La mayoría de los que se dedican al llamado arte contemporáneo son unos imbéciles", afirmaba el artista, que admiró a los españoles Picasso, Miró y Tapiès y mantuvo amistad con relevantes personalidades como el escultor y pintor suizo Alberto Giacometti, el fotógrafo francés Henri Cartier-Bresson, los escritores Andrè Gide y Antonin Artaud y el cineasta italiano Federico Fellini.
Su máxima era "pintar como se reza", y así era: antes de comenzar una nueva obra, Balthus rezaba y contemplaba la disposición de los colores, la lectura a través de la composición y sus diagonales, meditaba observándola, incluso cuando en el ocaso de sus días -cuando apenas veía y no podía leer- sus pupilas captaban la luz para pintar "bajo el signo de lo espiritual".
Esta necesidad de la pintura como verdad y forma de "acceder al misterio de Dios" en sus retratos y en sus pinturas de niñas en poses inocentes, desnudas o sensuales, generó controversia en una parte de la sociedad, lo que le llevó a recibir calificativos de su obra de toda clase, desde erótica hasta pederasta.
Su punto de vista convergía con el del escritor Lewis Carroll con su "Alicia en el País de las Maravillas", a la hora de "plasmar el encanto de la infancia", ya que como decía Balthus se interesaba en la "lenta transformación del estado de ángel al estado de niña", no en el aspecto más material, superficial y erótico, sino en el paso etéreo del ser, de su transformación.
Tal vez, hoy, en pleno siglo XXI, en el que en cierta medida hay una contradicción entre la enseñanza académica y el mercado del arte, cabe recordar al artista contemporáneo una frase de Balthus: "Desde pequeño me enseñaron a admirar el pasado y respetarlo como un medio para avanzar uno mismo".
Este artista -que fue maestro de la composición y que su pincelada fue tan refinada que la piel de las niñas se deja sentir en el silencio de los espacios retratados en los lienzos, que capturan el tiempo- es memorable más allá de su natalicio.
Así, quien no conozca su obra, contémplela. Como le dijo Balthus en un telegrama al crítico de arte inglés John Russell con motivo de una retrospectiva en la Tate Gallery de Londres: "Empiece así: Balthus es un pintor del que no se sabe nada. Ahora podemos mirar sus cuadros".
Para la pintura suprema de este maestro sobran las palabras.
Fuente: EFE

Filadelfia celebra a Frida Kahlo con una gran exposición.

Más de 40 pinturas y un centenar de fotografías de Frida Kahlo invitan al público estadounidense a acercarse a la vida y obra de esta fallecida pintora mexicana en una exposición que celebra el centenario de su nacimiento en el Museo de Arte de Filadelfia.
La muestra, que se extenderá hasta el 18 de mayo en esta ciudad del estado de Pennsylvania (este), combina pinturas de Kahlo jamás exhibidas en Estados Unidos como el famoso óleo 'Las dos Fridas' (1939), con fotografías de la artista y su entorno.
"Realmente queríamos tener 'Las dos Fridas' porque nunca había sido mostrado en Estados Unidos antes", resaltó Michael Taylor, curador de arte moderno del Museo, en entrevista con AFP.
"Recibimos el 95% de los trabajos que queríamos" para la exposición, señaló. "Parece una muestra grande, pero es también lo mejor de su trabajo", se felicitó Taylor.
A través de una decena de salas, el recorrido propone conocer la obra pictórica y aspectos de la vida de Kahlo a través de fotografías en blanco y negro en las que se reconocen "los cambios que experimentó" a lo largo de su existencia y también "la construcción de su identidad", explicó el curador.
Un 'Autorretrato con monos' de 1943 da la bienvenida al universo cargado de colores y significados en clave de Kahlo, a la cual también se observa junto a su marido, el muralista mexicano Diego Rivera, en 'Frida y Diego' de 1931.
Hechas las presentaciones para el público estadounidense, que asiste a la mayor exposición de Frida Kahlo organizada en los últimos 15 años en Estados Unidos, la invitación es a entrar en la vida personal de la artista a través de fotos colgadas de los muros del museo preservadas en álbumes familiares.
Frida Kahlo sola o con Diego Rivera, Diego Rivera pintando, Frida Kahlo con su familia, la artista en su Casa Azul de Coyoacán, en Ciudad de México; imágenes de la pareja en Nueva York o París se mezclan con personajes universales que pasaron por sus vidas como León Trotsky o André Bretón.
La muestra tiene varios puntos altos, con obras mundialmente famosas como 'La columna rota', de 1944, en la que Kahlo refleja el sufrimiento que padeció a lo largo de su vida por las heridas causadas por un accidente de tráfico en 1925.
También, en momentos en que la inmigración ilegal es un tema sensible en suelo norteamericano, la exhibición destaca el 'Autorretrato en la frontera entre México y los Estados Unidos', de 1932.
Kahlo aparece allí en un vestido rosado con una pequeña bandera mexicana en sus manos, dividiendo en dos el cuadro que a uno y otro lado deja en equilibrio paisajes y objetos que representan a las dos culturas a lo largo de la frontera entre los dos países.
La exposición está acompañada por textos explicativos en inglés y en español.
"Voy muy poco a museos pero ésta era una ocasión especial", dijo a AFP David Romo, mexicano de 35 años oriundo del Distrito Federal, quien para ver la muestra viajó especialmente desde Nueva Jersey en donde reside y trabaja en el sector de la construcción.
Para Ricardo Dackstean, jubilado de 73 años residente en Filadelfia, aunque hay algunos aspectos de la vida de Khalo "que son ignorados" en la muestra, se trata de una "interesante exposición". "Muchos estadounidenses no estaban familiarizados con su trabajo", destacó.
La última de las pinturas de la selección aparece sola al final de una sala. 'El abrazo de amor del universo, la tierra (México), Diego, yo y el señor Xólotl', de 1949, impresiona por su fuerza.
"Creo que es una de las más fuertes imágenes" de Frida Kahlo, explica el curador. "Realmente queríamos tener una pintura fuerte al final. Se sabe (así) que ella fue una gran pintora hasta el final mismo" de su vida, dijo.
Fuente: AFP

Trece equipos interdisciplinares concurrirán a la restauración del Pórtico de la Gloria.

Trece equipos interdisciplinares optarán a la adjudicación del concurso para la ejecución de las primeras fases de los proyectos de conservación y restauración del Pórtico de la Gloria y de las pinturas murales de la Capilla Mayor de la catedral de Santiago de Compostela.
Los equipos elegidos tienen sus sedes en Galicia, el resto de España, Italia y Francia, y han sido seleccionados entre cuarenta empresas especializadas de toda Europa.
Estos trabajos de restauración y conservación en la catedral compostelana serán financiados con 3 millones de euros por la Fundación Pedro Barrié de la Maza.
Para este proceso de selección, la Comisión de Seguimiento (órgano gestor del Programa Catedral de Santiago de Compostela, integrado por representantes del Cabildo catedralicio, el Arzobispado y la Fundación Barrié) ha contado con el asesoramiento técnico de la Dirección Xeral de Patrimonio de la Consellería de Cultura y del Instituto de Patrimonio Histórico Español (IPHE).
Para desempeñar la dirección técnica de ambos proyectos la Comisión de Seguimiento ha designado a la restauradora Concha Cirujano, del IPHE.
Cirujano ha sido responsable de la dirección de numerosos proyectos de restauración de relevancia, entre ellos los acometidos en las portadas de la catedral de Sevilla o el claustro de San Jerónimo el Real en Madrid. También ha sido ponente para la restauración de la Fuente de los Leones de la Alhambra de Granada.
Durante la duración de los trabajos, la Comisión estará asesorada por un comité científico integrado por prestigiosos expertos, entre ellos representantes del Instituto de Patrimonio Histórico Español y del International Council on Monuments and Sites (ICOMOS).
Una vez esté instalado un sofisticado andamio visitable en el Pórtico de la Gloria, ya aprobado por la Dirección Xeral de Patrimonio, la Fundación Barrié organizará visitas guiadas para pequeños grupos en torno a la huella del Maestro Mateo en la Catedral.
Estas visitas incluirán una parada inédita sobre el andamio a nivel de tímpano del Pórtico de la Gloria, en lo que será una oportunidad única para conocer desde una perspectiva diferente a la habitual la pieza más emblemática del conjunto catedralicio.
La intervención sobre el Pórtico de la Gloria y en la Capilla Mayor se realizará en fases diferenciadas que permitan la puesta a punto de ambos conjuntos para al Año Santo de 2010.
Fuente: EFE

El arte de Gerardo Rueda llega por partida triple a Nueva York.

La pintura y la escultura del fallecido artista Gerardo Rueda, considerado uno de los más relevantes pintores españoles de la segunda mitad del siglo XX, protagonizan desde hoy tres exposiciones en Nueva York.
La obra de Rueda, artista capital del modernismo español de la segunda mitad del siglo XX que murió en 1996, estará presente en la Gran Manzana desde hoy hasta el próximo 30 de abril, gracias a tres exposiciones que muestran, mediante pinturas, esculturas y maquetas, la importancia del creador madrileño.
Bajo los títulos de "Gerardo Rueda: Maquetas de esculturas", "Gerardo Rueda: Construcciones 1945-1996" y "Gerardo Rueda: modernista español", el público neoyorquino puede descubrir la importancia de uno de los principales exponentes del conocido "grupo de Cuenca", ciudad en la que creó el Museo de Arte Abstracto Español.
El Queen Sofia Spanish Institute y el Centro para Graduados de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY) unieron sus fuerzas con la Fundación Gerardo Rueda y el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) para instalar unas exposiciones que pretenden fomentar la presencia del arte de Rueda en la ciudad de los rascacielos, donde su obra se ha expuesto en contadas ocasiones.
"Rueda expuso en el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York en los años sesenta junto a un grupo de artistas españoles, pero su primera muestra en solitario en la ciudad fue en 2002, seis años después de su muerte", explicó hoy a Efe Barbara Rose, comisaria de las tres exposiciones neoyorquinas, durante la apertura de la que acoge maquetas del artista en la sede del Queen Sofía Institute.
Esa exposición recoge "una decena de maquetas que Rueda ideó para esculturas públicas monumentales", según dijo Rose, a quien le hubiera gustado que algunas de ellas se instalaran en Park Avenue, aunque "al menos, se podrán ver en Dallas (Texas) y también en el Paseo del Prado de Madrid".
"Es emocionante que tres exposiciones coincidan en el tiempo en Nueva York ya que es un respaldo a la labor que José Luis Rueda, hijo del pintor, realiza con la fundación para fomentar la obra de su padre", dijo a Efe Antonio Chamizo, colaborador del artista durante veinticinco años.
Según Chamizo, las obras que se exponen en la Gran Manzana, "sobre todo las esculturas", son "las que tienen más peso dentro de la obra de Rueda, ya que algunas de estas esculturas se han llegado a realizar en tamaño monumental".
"A Gerardo, le hubiera gustado contar con tres exposiciones en Nueva York. Era un hombre muy normal, sencillo, pero que, a veces, le subía la adrenalina. Creo que está, en presente, encantado", aseveró el colaborador de Rueda.
Con motivo de la inauguración de la muestra del Queen Sofía, el psiquiatra español Manuel Trujillo, que lleva cuatro décadas radicado en Nueva York presentó el libro "Gerardo Rueda: La mágica imaginación de un genio", en el que analiza la afición de Rueda por el coleccionismo.
"Se trata de un libro sobre la imaginación de Gerardo Rueda. Además de su gran contribución a la escultura y a la pintura, el artista ofrecía una faceta muy entrañable: la de coleccionista, que lo llevó a recoger unos 2.000 objetos de lo más variado", explicó a Efe Trujillo.
Los objetivos del autor, que se considera "amigo póstumo" de este artista conocido por un estilo en el combinaba algo tan típico como el bodegón español con el minimalismo norteamericano, fueron, "primero, descubrir cuáles eran los fundamentos psicológicos de su pintura y escultura y, después, descifrar de dónde procedía ese interés coleccionista".
"Rueda se debatía entre dos tendencias de su personalidad: lo que se podría llamar la tendencia apolónica, que lo llevaba a buscar la perfección de la forma, y, en su madurez, la dionísica y participativa", dijo el autor, para quien el artista consiguió "el equilibrio óptimo entre ambas en su afición por el coleccionismo".
Según Trujillo, "en la madurez de Rueda ya aparece la obra pura contrastada con objetos que recogía de los sitios más peregrinos, como latas oxidadas del desierto de Egipto".
"Gerardo Rueda: Maquetas de esculturas" estará abierta al público hasta el próximo 30 de abril, mientras que "Gerardo Rueda: Construcciones 1945-1996" cerrará sus puertas el día 11 y "Gerardo Rueda: modernista español" lo hará el 14 del mismo mes.
Fuente: EFE

Una exposición en Sevilla confirma que Santa Rufina fue pintada por Velázquez.

El "Centro de Investigación Diego Velázquez" ha inaugurado hoy una exposición temporal sobre el pintor sevillano en la que se confirma su autoría en el lienzo Santa Rufina, que actualmente pertenece a la Fundación Focus-Abengoa.
Junto a la exposición, "En torno a Santa Rufina: Velázquez de lo íntimo a lo cortesano", un libro, del mismo título y elaborado, entre otros, por los expertos Benito Navarrete Prieto y Carmen Garrido -ambos presentes en el acto inaugural-, recorren la historia de este lienzo desde que se localizara en la colección de la Casa de Alba a finales del siglo XVIII.
La muestra se compone de cuatro lienzos que van desde lo íntimo representado a través de las obras Santa Rufina o Una Sibila (1630-31) hasta lo cortesano por medio del retrato de La Infanta doña María reina de Hungría (1630) y La imposición de la casulla de San Ildefonso (1622-23).
El itinerario de la exposición empieza con una serie de cuadros explicativos que demuestran las coincidencias existentes entre el lienzo de Santa Rufina y otras obras del pintor hispalense para después permitir al visitante entrar en sala donde están expuestos los cuatro lienzos.
En los paneles se explican la descarga de los pinceles, la comparación de la tipología de las figuras humanas, la composición de rostros, los aspectos técnicos, el trabajo con el pincel y la comparación de tocados y de cabello que emplea el pintor en el lienzo de Santa Rufina con otras obras suyas de diferentes períodos.
La muestra, que incluye dos cuadros cedidos por el Museo del Prado y otro por el Ayuntamiento de Sevilla, permanecerá abierta todos los días de 10.00 a 14.00 horas y de 16.00 a 20.00 horas hasta el 4 de mayo en la Plaza de los Venerables.
Fuente: EFE

'El grito' y 'Madonna' de Munch se expondrán de nuevo en mayo.

Los cuadros 'El grito' y 'Madonna', las obras maestras del pintor noruego Edvard Munch dañadas tras su robo en el año 2004, volverán a ser expuestas en el museo Munch de Oslo a partir del próximo mes de mayo, una vez concluida su restauración, anunció este lunes el museo en un comunicado.
La restauración "está terminando" y los cuadros formarán parte de la exposición de este verano, del 23 de mayo al 26 de septiembre. El proceso de restauración ha sido "largo y exigente", según el museo, el cual precisó a la AFP que, en la esquina izquierda de 'El grito', será "ligeramente distinguible una huella de humedad".
'El grito' y 'Madonna' fueron robados el 22 de agosto de 2004 en un ataque espectacular a mano armada perpetrado en pleno día por unos hombres encapuchados. Se encontraron dos años más tarde, en circunstancias que siguen siendo misteriosas.
Estaban desportillados, arañados, perforados y con restos de humedad. 'El grito', uno de los cuadros más conocidos del mundo, representa un aterrorizado rostro fantasmagórico con la boca y los ojos muy abiertos sobre un fondo de colores vivos, lo que hace de él un símbolo de la angustia humana.
'Madonna' representa a una mujer de cabellos largos y negros con el torso desnudo. Ambas obras fueron pintadas en varios ejemplares, aunque las versiones en posesión del museo de Oslo se consideran las más conseguidas. Precursor del expresionismo, Munch vivió entre 1863 y 1944.
Fuente: AFP

lunes, 3 de marzo de 2008

El MoMA realiza su primera gran exposición sobre el uso del color en el arte.

La influencia del color en el arte de los últimos sesenta años y la manera en que lo utilizaron artistas como Andy Warhol, Frank Stella o Damien Hirst forman parte de una exposición que hoy se abre en el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York.
"Paleta de Colores: Reinventando el color, de 1950 a hoy" es el título que la prestigiosa institución de la Gran Manzana ha dado a una muestra en la que aparecen los trabajos de una cuarentena de artistas de la segunda mitad del pasado siglo y que se podrá visitar hasta el 12 de mayo.
"Se celebra una paradoja: la exuberante belleza que se produce cuando los artistas asignan un color a decisiones o a un sistema arbitrario", dijeron los organizadores.
Entre los artistas que se aventuraron a utilizar el color en sus obras y a colocarlo en un lugar central están Andy Warhol, Frank Stella, Ellsworth Kelly, Gerhard Richter, Sherrie Levine y Damien Hirst, entre otros, con obras presentes en esta exposición.
Los expertos del MoMA dijeron, mediante un comunicado de prensa, que desde la segunda mitad del pasado siglo hasta ahora, la manera en que algunos de esos artistas tuvieron de contemplar aspectos espirituales se volcaron sobre el color, dando lugar a "obras de arte producidas al por mayor y productos comerciales estandarizados".
Así "Paleta de colores" es la primera gran exhibición que se dedica a un aspecto del arte considerado como esencial, agregaron.
Además de exponer las obras de esos artistas que tanto jugaron con el color, el MoMA ha abierto un espacio interactivo para que niños y adultos puedan experimentar con los colores, mediante enormes pizarras magnéticas, juegos y otras actividades.
Fuente: EFE