jueves, 5 de julio de 2007

La "Santa Rufina" de Velázquez vuelve a España para descansar en Sevilla.

Después de 140 años en manos extranjeras, la pintura "Santa Rufina", atribuida a Diego de Velázquez, regresa a España, donde será la anfitriona de la nueva casa museo dedicada al genio del Barroco español en su ciudad natal, Sevilla.
"Crear la Casa Velázquez sin Sevilla es incomprensible, igual que es incomprensible Sevilla sin Velázquez", afirmó a Efe Juan Carlos Marset, concejal de Cultura del Ayuntamiento de la capital andaluza y uno de los principales promotores de esta adquisición.
La compra ha sido financiada por la Fundación privada Focus Abengoa, que será quien aporte los 12,47 millones de euros por los que se vendió hoy en la casa de subastas Sotheby's de Londres un cuadro que ya es, según los responsables de la firma londinense, la pintura antigua española más cara de la historia.
Además, la venta de "Santa Rufina", que rompió con gritos de alegría el silencio de los impasibles pujantes ingleses, batió el récord del precio pagado por una obra de Velázquez (1599-1660) que este mismo cuadro alcanzó en 1999 en una subasta en Nueva York.
"Toda esta operación es fruto de un convenio que va a desarrollar nuestra Fundación con el Ayuntamiento de Sevilla en la sede de la Fundación Focus Abengoa en esa ciudad", explicó Anabel Morillo, directora general de la entidad privada.
El cuadro, que será exhibido en la Casa Velázquez que se ubicará en el edificio del S.XVII que la Fundación tiene en pleno centro de Sevilla, podría en un futuro pasar a ser propiedad del Ayuntamiento de la ciudad por un "sistema de préstamos", del que su concejal de Cultura no ha querido dar detalles.
"El Ayuntamiento quería que el cuadro viniera a Sevilla y se quedara para siempre en Sevilla", incidió Marset, quien no descartó que un futuro próximo "Santa Rufina" pueda viajar a exposiciones temporales de museos de fuera de la capital andaluza, como por ejemplo El Prado de Madrid.
Y es que la obra, que pertenece a ese "exclusivo" club de menos de diez pinturas de Velázquez en manos privadas, ya había sido anhelada anteriormente por el Gobierno español.
En 1999, en una subasta en la sede de Nueva York de la firma Christie's, el Ministerio de Cultura pujó sin éxito por la obra, que finalmente se vendió a un comprador privado de Londres, el que ahora ha vuelto a subastarla.
En esta ocasión, la titular del Ministerio, Carmen Calvo, desestimó la posibilidad de pujar por la obra porque, como explicó, su departamento no puede "improvisar 9 millones de euros de un día para otro".
"Lamento que la Fundación tenga que hacer el papel que tiene que hacer el Estado. Es una pena que ni el Estado español ni la Junta de Andalucía hayan manifestado ningún interés", apuntó Benito Navarrete, experto en arte y discípulo de Alfonso Pérez Sánchez, antiguo subdirector del Museo del Prado y académico de la Historia.
Además de la propiedad de este cuadro, pintado en los primeros años de la década de los treinta del siglo XVII, también ha sido polémica la identificación del autor: en los últimos años, Jonathan Brown, catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Nueva York, ha negado que pertenezca al pintor español.
"La gente no se juega los millones a la ruleta y ya se ha visto el precio que ha alcanzado el cuadro", apuntó Navarrete, quien definió la cantidad por la que se vendió la obra como "un homenaje a la credibilidad de Alfonso Pérez Sánchez, que fue la primera persona que demostró científicamente su pertenencia a Velázquez".
En el cuadro se puede ver la imagen de una joven Rufina, hermana de la también patrona de Sevilla Santa Justa, con un plato y una taza en su mano izquierda y una palma en su mano derecha, quien, según varios expertos, podría ser alguna de las dos hijas de Velázquez, Francisca e Ignacia.
Hasta ahora, la última referencia de un propietario español que se tenía era la de José María de Salamanca y Mayol (1811-1883), Marqués de Salamanca, quien se hizo con el cuadro hacia la mitad del siglo XIX y lo vendió en una subasta en París en 1867 al aristócrata británico William Ward, Conde de Dudley y Vizconde de Ednam.
En este sentido y en referencia al himno andaluz, Marset incidió que después de más de un siglo, "Santa Rufina" vuelve al país en el que se pintó "por Andalucía, España y la Humanidad".

FUENTE: EFE.



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